El pasado fin de semana fuimos en familia a Los Molles, un pueblo costero un par de horas al norte de Santiago. La ocasión: el matrimonio de mi prima Maria Paz. María Paz y su novio Andres ahora viven y trabajan en la patagonia pero pasaban todos sus veranos de infancia en Los Molles, donde sus familias aún tienen casa de veraneo. No conozco los detalles pero si se que se conocen desde entonces, y como acto simbólico decidieron casarse en el lugar donde ocurrieron los primeros coqueteos. El evento incluyó una sencilla pero bonita ceremonia frente al mar (sus casas colindan con una PRECIOSA reserva natural. Ver fotos) con palabras de amigos y familia y un momento de silencio para escuchar el viento y las olas. El frio y el viento no impidieron que un par de lágrimas rodaron por aquí y por allá. Luego nos fuimos todos a un cóctel y fiesta en un restaurant del lugar. La labor de organizar todo esto debe haber sido monumental y todo resultó muy bien. Mis felicidades de nuevo a los novios, que en este momento deben estar tomando caipirinhas en las playas de Brasil.