No suelo hablar de polÃtica nacional en este sitio, pero hago una breve excepción.
Hace tiempo se está discutiendo el proyecto de ley que rebajarÃa las penas a militares condenados por violaciones a los Derechos Humanos. El argumento de los proponentes de este proyecto es que, para ser justos, se debe juzgar con igual clemencia tanto a "infractores" contrarios al régimen militar como a los que cometieron crÃmenes en su nombre. En la lógica de este proyecto, los crÃmenes de tortura, secuestro y obstrucción a la justicia cometidos por militares en esa época son moralmente equiparables a los cometidos por grupos opuestos al régimen.
En mi opinión (y al parecer en la opinión de la mayorÃa del paÃs), es absurdo equiparar ambos crÃmenes.
Cuando un ciudadano privado comete un robo, asesinato u otro crimen por las razones que sea (polÃticas o no), es un crimen privado y debiera juzgarse como tal.
Cuando es el Estado el que comete crÃmenes contra sus ciudadanos, estamos ante algo muchÃsimo más grave pues es el Estado quien debiera velar por los derechos y garantÃas de todos los ciudadanos. Es lógico. Esa es la función y propósito de la institución, y tal responsabilidad debe forzosamente remitir a penas mucho más graves en caso de ser vulnerada.
Todo esto es casi sentido común y me sorprende que el tema sea siquiera relativizado. Es este tipo de ceguera ética (o de hacerse el hueón) que siempre me ha hecho desconfiar de la derecha chilena, para quienes sin embargo lo moral parece estar tan indisolublemente ligado a lo social (excepto en lo económico!).
Un clásico argumento en defensa de los militares inculpados: en aquella época Chile estaba en guerra civil por lo tanto se justificaba la represión de los disidentes ("enemigos").
La respuesta lógica: incluso si hubiera sido asà (lo dudo), para las guerras también hay leyes. La Convención de Ginebra prohibe claramente la tortura (como si se necesitara una ley para saber que está mal!) y la retención extrajudicial, y cualquiera que los ejerza es, en guerra o no, un criminal.