
Ahora que la conexión inalambrica de la vecina está más o menos estable aprovecho de escribir un apresurado recuento de nuestro mes viviendo en Londres. O al menos de un aspecto de vivir en Londres: la música.
Conciertos, conciertos y más conciertos. Es cosa de ver la agenda de un
día cualquiera para recordar que esta es una de las ciudades más movidas, todavía, en lo que a música se refiere.
Y no estoy hablando de Prince o Led Zeppelin (que tocaron o van a tocar en los próximos días por sumas siderales). Este es tambien uno de los destinos más importantes de las bandas independientes de todo el mundo, de esas que tocan en teatros semillenos por poca plata. Bandas engrupidas, fuera del apetito comercial de los grandes sellos, o al menos bandas que saben que nunca llenarán estadios y por eso mismo se dan permiso para tomar riesgos. Al menos para mi, eso tiene mayor interes que grupos que se durmieron en sus laureles hace siglos y se dedican a conmemorar sus propios estereotipos una y otra vez. En el mundo se sigue haciendo musica todos los días. Y mucho de eso se escucha aquí
No todas son bandas nuevas. En lo que llevamos en UK hemos visto a
Pram, con su Theremin extravagante y tocando en un espacio minúsculo, o a
Les Rita Mitsouko, a la vez lo más Pop y lo más francés que deben haber producido los 80's en Francia.
Arriba: Les Rita Mitsouko se reinventa con guitarrista metalero
Tambien a
Stars, de la invasión de bandas
Powerpop canadienses que se estan tomando el circuito
indie, y con suficientes honores para integrar mi grupo imaginario
The Mamasons. Vaya privilegio.
¿El lugar? El Scala, en el centro. Un teatro antiguo acondicionado para conciertos pequeños, platea y todo. Tranquilo, sin empujones ni histeria.
Además hay que elegir, lo que es ligeramente angustiante: por ver a Les Rita Mitsouko nos perdimos a
Kaki King. Hace unos días la Sach vió a
Patty Smith (que en mi cabeza vive en un bar inmundo pero glorioso junto con Lou Reed, Iggy Pop y otros abuelos del Punk) con una amiga suiza que le regaló una entrada. Yo opté por ahorrarme la plata y descansar un poco (no estoy seguro si fue la decisión correcta).
Teloneando a Stars.
Estos grupos no tocan solos. Tienen teloneros. Y con un poco de suerte se pueden descubrir nuevas promesas. En el concierto de Pram, por ejemplo, uno de los teloneros (en la primera foto, su nombre se me escapa) era una especie de
Tom Waits minimalista. El tipo nos bombardeó con una serie de canciones de no más de 20 segundos cada una, sólo un par de estrofas entre poema y canción, acompañados de sencillos arreglos elegidos de un MiniDisc que sostenía en la mano. Como bocetos o ideas para canciones futuras, que me imagino nunca existirán. Algunas debieran.
O
Twisted Charm, que teloneaban a Les Rita Mitsouko. Aunque le debían enormemente a los mismos Mitsouko, a la onda ochentosa de
Siuxie and The Banshees y los primeros discos de
The Cure, tambien tenían algo de ahora, y un saxofonista sacado de conservatorio. Ese dialogo permanente entre la invención y la cita de la música Pop me fascina.
Twisted Charm. Rockeando con acento francés
Hay que estar atento o se pierde. Desde Chile habíamos revisado las carteleras y alcanzamos a reservar Les Rita Mitsouko y
The Arcade Fire (que veremos dentro de poco, yuhuuu!), pero
Interpol, que tocan para mi cumpleaños (no, ellos no saben de tan grandiosa coincidencia, los muy despistados), ya estaban agotados desde Agosto. Ahí es cuando las numerosas Redes Sociales de Internet dan frutos: con un par de comentarios en los foros de
Last.fm conseguí que me revendieran 2 entradas para el concierto, casi por el mismo precio. Por si eso no era un buen regalo de cumpleaños, a Interpol los telonea
Blonde Redhead, que me gustan incluso más que la banda principal.
El cine en Londres es caro, y tenemos
BitTorrent. Todo parece indicar que nuestras salidas habituales pasarán de la pantalla grande a los conciertos. Hay un montón de bandas locales que tocan en bares y Pubs, y que aún tenemos que explorar.
Por ahora estoy tratando de reponerme de lo que si he visto. Solamente el carisma y vozarrón de
Catherine Ringer (Les Rita Mitsouko) son suficientemente memorables. En un mundo verdaderamente justo, grupos como estos estarían llenando estadios; pero entonces yo no podría verlos casi al lado mio por unas pocas lucas.
Como siempre, todas las fotos en
mi Flickr.